
Te hago una pregunta. ¿Cuándo fue la última vez que te valoraste? ¿Cuándo fue la última vez que pusiste los ojos en un hombre por sus valores y su físico en vez de por su dinero? ¿En qué momento nació esa criatura despreciable en la que te has convertido? Ahora que intercambias besos por billetes, me pregunto ¿Qué sientes? Quiero que te mires frente al espejo. Lo tienes todo para poder salir adelante sin depender de cuánto pueda algún hombre darte, a cambio de esas sonrisas forzadas que dejas escapar cada vez que te lleva a comer a un lujoso restaurante y te toca reírte de sus chistes, de esas pesadas bromas. Realmente creo, que ustedes las mujeres son seres maravillosos, inteligentes, fuertes. Me gustaría que honraras eso. Anda y trabaja, ahorra, supérate. Para que puedas hacer y deshacer sin pedir nada a nadie. Para que puedas irte de viaje, hacer compras, visitar esos sitios que tanto has deseado y no tener que sufrir desilusiones cuando te comuniquen que ya no podrá ser, porque un imprevisto se presentó. Mírate, observa lo que eres ahora. Más que una mujer pareces un buitre de montaña, un pescador desahuciado, viendo quién pica, quien cae. Tienes dos manos, dos piernas, un cerebro que aún no pones a funcionar, pero cerebro al fin. Cambia tu forma de pensar, aún estás a tiempo.