Pacto de unión

Todos estos días que pasé sin ti, han sido como esperar que llegue la primavera después de un fuerte invierno. Han sido como esperar a que llegue la noche luego de un intenso día, o esperar que cese la lluvia para salir a disfrutar del Sol, como si fuese un niño apurado, loco por salir a jugar. Durante estos días me he sentido como si fuera un ave, al cual le cortaron las plumas y espera con ansias que resurjan para poder volar, para estar libre, para sentirse en paz. Siempre he sido un Sol, pero en estos días las nubes se interpusieron en mi camino y no he tenido fuerzas para hacer que se alejen. Mis rayos no han sido tan fuertes, mi energía no ha sido potente. Estos días que para mí han sido siglos, han caminado tan lentamente, como si hubieran frenado los relojes, como si el sueño hubiese atacado al tiempo. En estos días sin ti, descubrí que no soy tan fuerte. Descubrí que me haces más falta para vivir que para sentirme vivo, me di cuenta de que tampoco es así, y que no se trata de vivir, ni sentir que vives; en este caso se trata de ti y de lo que haces. Tú lo haces todo, tú me mantienes vivo. Y sé que es una responsabilidad tener mi vida en tus manos, pero es que no hay manos mejores. No hay una palma más segura para sujetarla, ni hay dedos más esplendidos para acariciarla. Por eso te la dejo a ti, porque sé que el día que esas manos se arruguen, pierdan la fuerza y el control de lo que agarran, el día en que lo dejen caer, será el momento en el cual no puedan sujetar nada más. Porque mi vida y tus manos hicieron un pacto de unión: Tus manos sujetarán por siempre a mi vida, mientras mi vida mantenga viva a tus manos.

Deja un comentario