Negociando con el tiempo por ti.

El ya no sabía qué más hacer; así que decidió ir a visitar al mes. Querido mes: ayúdeme, haga las semanas más cortas y demore en pasar los sábados y domingos. El mes le contestó: Oh, mi muchacho, yo no puedo ayudarle, lo lamento, vaya y dialogue con mi amiga Semana. El joven muy decidido se fue a hablar con la semana. Por favor mi estimada semana, ayúdeme. Haga que de lunes a viernes sea bien rápido y demore el paso de sábado y domingo. Ésta le respondió amablemente: Jovencito, no puedo ayudarle, vaya y converse con Día. Allá fue el chico siempre luciendo su amplia sonrisa. Grandioso Día, ayúdeme, pase deprisa siempre, excepto sábado y domingo. El día muy apenado le contestó: Lamento mucho no poder solucionar tu problema, tristemente, siempre ejecuto lo que me ordena el tiempo. Anda y visítale. Sin perder la emoción el muchacho siguió su camino. Hola magnífico Tiempo, por favor brídeme su ayuda. Necesito que haga que el fin de semana sea más largo que el resto de los días. ¿Puede hacerlo? Sí puedo_ respondió el tiempo_ pero antes demuéstrame que estás sufriendo un disturbio con el tiempo que te afecta la vida. El joven tomó aire y contestó: Honestamente, los días se me vuelven semanas, las semanas se me hacen meses y mi vida comienza el fin de semana cuando la veo a ella.

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