A la mujer que es golpeada por el esposo.

¿Realmente crees que eso es todo lo que mereces? ¿A dónde fueron los sueños de niña, en donde te rescataba un príncipe azul de hermosa armadura, te obsequiaba una rosa y te llevaba galopando hasta su castillo? Claro, entiendo. Era un sueño de niña. Creciste y te volviste diferente, dejaste de soñar. Te pido de favor que no te conformes. No te conformes porque él pone la comida sobre la mesa, recuerda que tú la cocinas. No te conformes con el “buenos días”, de la mañana, si puedes además tener un beso en la frente y un abrazo intenso. No te conformes con estar viva y sentirte muerta. No te conformes porque ese gran moretón en tu rostro desapareció, quizás la próxima vez, te lance contra el suelo y un golpe mortal ponga fin a tu existencia.
No te conformes, no te conformes.
Eres un ser divino, una preciosa mujer. Te prometo que no lo necesitas, no te hace falta oler su hedor a alcohol y tabaco. Ni soportar sus asquerosidades en la mesa. No lo necesitas. Eres lo suficientemente inteligente y lo sabes. Solo tienes miedo. Claro. Ha sido una vida larga a su lado. A veces crees que podrá cambiar, de hecho, llevas mucho tiempo esperando por ese momento. Pero nunca llega y no lo hará.
Vuela mujer. Abandona ese barco antes de que se hunda para siempre y te hundas también. Al principio te costará, será un poco difícil, ¡pues la costumbre… ¡Ay, la maldita costumbre! Pero es momento de cambiar, de romper esquemas, de evolucionar.
Tú puedes hacerlo. Yo tengo fe en ti. Te he escrito con fortaleza, con pasión, no me abandones…y lo más importante. No te abandones.
femicidio

Deja un comentario