El primer poema de «Gritos del alma».

Soneto primero

En aquel entonces, no lo supe en seguida

Pero mi alma se descuartizaba,

era un lienzo, frágil,damnificado; era un filme corto y sin trama.

Tu adiós fue como un amargo hasta nunca,

tu sonrisa al despedirse era agria.

Yo creí que serías una más entre tantas,

no indagué en lo más profundo de mi alma.

Hasta hoy…

Hoy, despertó el carpintero arraigado,

con un propósito: restaurar ese lienzo defectuoso.

Hoy, despabila ese director de cine dormido,

con una misión: darle vida a su obra.

 Voy a encontrarte, lo sé.

Escudriñar este mundo será tarea difícil,

 aunque, mucho peor ha sido mi vida sin ti;

pues al irte, en ese entonces, yo era tan joven:

Que volaste con mi alma y ni cuenta me di.

Deja un comentario