Crónicas de un hombre.

La luz tenue proveniente de un par de velas, proyectó la silueta de un hombre esbelto que yacía de pie, al filo de la cama. Su amante, estaba tendida boca arriba, con los enormes ojos grises, clavados en su boca; aferrándose a las sábanas, con ambas manos.
El mancebo, le acarició los muslos con gentileza; luego se detuvo en sus pechos y los lamió de forma sutil. Comenzó su descenso, cauteloso, como un gato que trepa por el tejado; y sus labios besaron el sexo de la dama. Sus vellos se hincaron y su respiración se tornó densa.
El hombre la penetró con suavidad, luego con firmeza; la embistió una, dos, tres, hasta cuatro veces y eso fue suficiente para ella. Controló su respiración, dejó que cesaran las contracciones, tomó aire profundamente y dijo tragando saliva:
– Aún no me has dicho tu nombre.
Su amante sonrió complacido y respondió:
-Mi nombre es Frank Hurtado, pero tú puedes llamarme Mr. Denzel.

Continuará…

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