Dime

 

Dime que no estoy loco,

dime que también tú lo sientes:

Esa tensión tan fuerte que nos encapsula y nos hace desesperar.

Ese calor, esa inquietud por desearte tocar.

Dime que no es algo inventado por mi imaginación,

que tú también sientes toda esa atracción.

Dime que no solo a mí le sudan las manos,

cuando te ve ingresar en la habitación.

Y que quisieras poder contar con más horas,

aunque con temor de cometer una locura,

pues es prohibido este deseo flagrante,

que atenta con toda, nuestra poca cordura.

Dime tan solo si piensas en mí,

o si me imaginas besando tu boca.

¿Qué diré yo? No te puedo mentir.

Pienso en ti y lo que pienso me agota.

Dime si solo a mí se me anuda la garganta,

y las palabras se escapan a medio salir.

Dime si también tú sientes ese latir

de un corazón que poco aguanta.

Pero si no has sentido nada,

no culpes a mi imaginación,

pues es difícil no perderse en tus ojos

que desbordan tanta luz y pasión.

Deja un comentario