Cuando gana el mal.

Fue en una calle de esas

Donde las luces no existían,

Una madre con su hijito,

Con temor la recorrían.

La madre estaba agotada,

El pequeño tenía frio,

Y el estómago vacío,

Y el dolor de una punzada.

Daba miedo ver la noche,

La madre apuraba al niño,

Y él a pesar del cariño,

La miraba con reproche.

Un reproche con dulzura,

Una queja de dolor,

Quizás extrañara el calor,

De la mañana segura.

Vagaban por la oscuridad que espanta

Hasta a las nocturnas lechuzas,

Hasta a los cuervos que crujen,

Hasta al grillo que canta.

Al doblar por una esquina

La madre vio algo pasar,

Susurró niño camina,

Y se sujetó el collar.

La única luz existente,

Que por ahí se veía,

Era la que se distinguía,

Con el brillo del pendiente.

Se sintió un ruido grueso,

Al instante unos pasos.

El niño cayó muy tieso

La madre lo tomó en sus brazos.

No tuvo tiempo de llorar

Pues el hombre la golpeó

, Siguió golpeándola y quitó,

De su cuello el collar.

Aun así, tan golpeada,

Tan frágil y con dolor,

Sintió todo ese ardor

Que le llegó al ser violada.

Como un lugar con cerrojos,

Como alguien que cayó,

Así cerró ella los ojos,

Cuando él la asesinó.

El hombre corrió de prisa,

Le dio a todo la espalda,

Se fue con una amplia sonrisa,

Y con el collar de esmeraldas.

La noche ahí absorta

Como si nada hubiera ocurrido

A ella que no le importa

El crimen que se ha cometido.

El cielo se está preguntando

Por esos que hacen informes

Los de azules uniformes

Que no los estaban cuidando.

La madre había vivido

Una parte de la vida

Pero el niño conoció la partida

Poco después de nacido.

Es un mundo muy revuelto

La justicia está perdida

Dos inocentes han muerto

Y el culpable está con vida.